Cómo manejar las ansias, los ataques y los impulsos.

Las personas que consumen tabaco no sólo son adictas a fumar o a mascar tabaco, también son adictas al acto de consumirlo. Con el tiempo, fumar o mascar tabaco se convierte en parte de su rutina diaria y de los mecanismos que usan para manejar adversidades. Ciertas actividades, rutinas o sentimientos pueden “disparar” las ganas de fumar o mascar tabaco. Los disparadores o situaciones desencadenantes pueden ser actividades del diario vivir, tales como el café de la mañana o un sentimiento o emoción específica (como puede ser el estrés o la tristeza). En algunos casos, hasta ciertos momentos del día pueden convertirse en un disparador. Los disparadores son uno de los mayores obstáculos para dejar el tabaco. Por eso, si una persona desea dejar el tabaco de forma permanente, es importantísimo que identifique cuáles son sus disparadores personales. Con la práctica podrás superar estas situaciones desencadenantes. Eventualmente, podrás verlos como algo separado del tabaco y así podrás dejarlo de modo definitivo. ¿Quieres saber cómo identificar tus disparadores para poder vencerlos?..

Paso 1: Haz una lista de cada momento que sientas deseo de fumar, así podrás establecer cuáles son tus disparadores.

Paso 2:Haz una lista de los sitios donde normalmente fumas.

Paso 3: Finalmente, piensa de qué otras formas puedes desempeñar ciertas actividades o manejar ciertas emociones. Abajo encontrarás algunos ejemplos:

Disparadores comunes y soluciones para superarlos:

Café

En cuanto decidas dejar de fumar, espera a terminar el café antes de encender un cigarrillo. Durante los próximos días aumenta gradualmente la cantidad de tiempo entre el café y el cigarrillo. Llegará el momento en que pase tanto tiempo entre el café y el cigarrillo que te darás cuenta de que puedes tomar café sin fumar.
Realiza alguna otra actividad mientras tomas el café, podrías leer el periódico o hacer la lista del supermercado.
Cambia la hora y el lugar donde tomas el café.

Bebidas alcohólicas

En cuanto decidas dejar de fumar, no fumes mientras tomas una bebida. Espérate a encender el cigarrillo una vez que acabes tu trago. Aumenta gradualmente el tiempo entre el trago y el cigarrillo.
Para happy hour, elige bares y restaurantes donde se prohíba fumar.
Prueba un trago diferente o cambia a bebidas no alcohólicas por un tiempo. Busca una actividad donde mantengas tus manos ocupadas mientras tomas, como por ejemplo jugar billar o dardos.

Comidas

Cuando decidas dejar de fumar, no fumes inmediatamente después de terminar de comer; espera unos minutos y aumenta gradualmente el tiempo entre la comida y el cigarrillo.
Mantén tus manos y tu mente ocupadas después de comer. Ayuda a lavar los platos, saca a pasear al perro, juega cartas, revisa tu correo electrónico, etc.
Cepíllate los dientes o masca chicle en cuanto termines de comer.

Manejar

En cuanto decidas dejar de fumar, no enciendas el cigarrillo en cuanto arranques el auto; espera unos minutos. Conforme pasen los días, ve aumentando el tiempo entre el momento en que enciendes el auto y enciendes el cigarrillo.
Pon tus cigarrillos dentro de tu bolsa o portafolio, y coloca estos en el asiento de atrás o en la cajuela del coche. Así te será más difícil alcanzarlos.
Haz una selección especial de canciones y trata de no fumar mientras las escuchas. Eventualmente llegarás a tu destino sin haber tenido la oportunidad de encender un cigarrillo
Asegúrate de no tener encendedores o fósforos en tu auto. Guarda el encendedor del auto y coloca monedas en el cenicero.
Cambia tu rutina de manejo: cambia de tipo de estación de radio y trata de fumar cuando estés por llegar a tu destino en vez de cuando arrancas. Otra opción es tomar el transporte público o manejar acompañado de una amistad o compañero de trabajo.
Manda a limpiar el interior del auto y compra un aromatizante que te guste. Rodearte de un aroma agradable puede ayudarte a no fumar dentro del auto.

Estrés y rutinas

Con el paso del tiempo tu cuerpo aprendió que las situaciones de estrés eran seguidas de un cigarrillo o de tabaco de mascar. Recuerda que si sientes ansia de nicotina tu cuerpo creará su propio estrés, y que el cigarrillo o el tabaco de mascar sólo están aliviando el estrés artificial creado por tu cuerpo.
Durante momentos de mucho estrés tómate cinco minutos para respirar profundamente y pensar en algo que te tranquilice, algo que no sea un cigarrillo. Al no fumar a la primera señal de estrés, comenzarás a romper la conexión entre el estrés y el fumar.
En vez de fumar, sal a caminar.
El ejercicio no sólo es bueno para el cuerpo, también es bueno para la mente. El ejercicio aumenta el nivel de endorfinas, la hormona que nos hace sentir felices.
Llama a un ser querido que te esté apoyando en tu esfuerzo por dejar el cigarrillo y habla con esa persona sobre la situación que te está ocasionando estrés.
Disminuye el estrés matutino preparándote con tiempo. La noche anterior, elige la ropa que te pondrás, prepara los almuerzos y deja la cafetera lista.
Evita los lugares donde acostumbras fumar durante tus descansos.

Amigos que fuman

Avísale a tus amigos, a los que fuman y a los que no, que estás intentando dejar de fumar y pídeles que te apoyen. Como resultado, quizá te encuentres con más amigos que también deseen dejar de fumar.
Encuéntrate con tus amigos en lugares donde no se pueda fumar, tales como la casa de una amistad o un restaurante.
No fumes en tu casa.

Aburrimiento

Llama o envíale un mensaje de texto a un amigo o ser querido.
Sumérgete en los quehaceres de la casa, tales como lavar ropa, pasar trapo o aspirar. Cuando acabes, tu casa estará limpia y habrás evitado el impulso de fumar.
Busca un pasatiempo que mantenga tus manos ocupadas, tal como resolver crucigramas, tejer o jugar ajedrez.
Haz ejercicio o sal a hacer tus pendientes.
Juega un juego rápido de sudoku, sopa de letras o Brick Breaker en tu teléfono o computadora.